Esta mañana me levanté inspirado para escribir un nuevo artículo, aunque no lo suficiente. Me faltaba el título. Después de leer los nuevos comentarios se me despejaron las dudas.
Ayer hablando con alguien le dije: "Es la primera vez, desde hace mucho tiempo, que la veo con una sonrisa de oreja a oreja". Me refería a una de mis mejores amigas, una de las personas que desde que la conozco ha estado ahí incondicionalmente, ofreciéndome sus consejos, llamando a las cosas por su nombre me gustara o no. Nada de demagogias, nada de palabras bonitas, nada de estar por estar.
¿Nunca habéis tenido la sensación de estar solos aún estando rodeado de quien se supone es tu gente? Pues con ella es todo lo contrario. Aunque no la veas, aunque no hables con ella, tienes siempre la certeza de que está a tu lado y que siempre tendrá el consejo adecuado.
Para ella tampoco está siendo el mejor año de su vida, pero como le dije hace unas semanas, nuestra suerte está cambiando, y así ha sido. Atrás quedarán los berrinches, los malos ratos y la sensación de impotencia. Es un comienzo para que todo de un giro.
Lo suyo es otro puñado de mérito incuestionable. De ahí que se merezca este pequeño homenaje.
Te prometí una foto de la Estatua de la Libertad, y aunque tengo más que tengo que retocar ahí va un adelanto. No es la mejor, pero bueno, tiene algo más, un doble sentido ¿se te ocurre qué puede ser?
Echaré de menos tu "huevito" aparcado en el curro, las absurdas conversaciones por email en las que siempre pillas (y bien que te gusta) y las despedidas interminables en tu sitio cuando vuelvo a casa.
Eso sí, siempre nos quedarán las cenas en el Kebab o en el Gino's, a ver si algún lugareño nos recomienda otro sitio...
Te deseo lo mejor en tu nuevo curro, y te invito a que lo consideres el giro que esperábamos, ese "punto de inflexión" que tanto necesitabas.


